Estimados estudiantes,
Comparto el mito que sus compañeros, quienes no tenían fecha asignada para la exposición, deben exponer el martes 20. Cabe recalcar que las exposiciones serán sin el uso del multimedia, tomen sus precauciones; sin embargo, pueden emplear papelógrafo.
Comparto el mito que sus compañeros, quienes no tenían fecha asignada para la exposición, deben exponer el martes 20. Cabe recalcar que las exposiciones serán sin el uso del multimedia, tomen sus precauciones; sin embargo, pueden emplear papelógrafo.
Un abrazo a todos.
MITO DE LOS GEMELOS
En los tiempos antiguos, después del gran diluvio, no habían mujeres, sólo dos hombres habían en el mundo. Cerca de allí vivían dos hermosas papagayos: Awarmas, con su colorido plumaje, y Parik. Vivían en una casa deshabitada, allí charlaban y se reían como dos mujeres. Cierto día llegaron los dos jóvenes cerca de la casa y escucharon a los lejos su risa sonora. Entonces dijeron: “¡Acerquémonos para escuchar lo que hablan!”. Pero tan pronto se acercaron a los papagayos, las aves levantaron el vuelo y huyeron. Los dos hombres regresaron a su casa.
Algunos días después se pusieron nuevamente camino a la casa de los papagayos. Y sucedió lo mismo que antes: nuevamente pudieron escuchar de lejos palabras y risas en la casa deshabitada, y ambos se acercaron para observar mejor a los pájaros. Entonces echaron mano de toda su destreza y atraparon al mujer-papagayo Awarmas, que de repente tomó forma humana. Luego entraron los dos hombres a la casa de esa mujer, convivieron con ella y tuvieron numerosa descendencia.
Eso fue el origen de los Achuar, así lo cuenta. Los Achuar provienen de Awarmas, por eso tienen una nariz tan grande. Si proviniéramos de la otra mujer-papagayo, Parik, tendríamos una nariz hermosa y pequeña. Así los contaban mis antepasados.
(Chumpi, Chankuap, Perú, 1991)
En los tiempos antiguos, después del gran diluvio, no habían mujeres, sólo dos hombres habían en el mundo. Cerca de allí vivían dos hermosas papagayos: Awarmas, con su colorido plumaje, y Parik. Vivían en una casa deshabitada, allí charlaban y se reían como dos mujeres. Cierto día llegaron los dos jóvenes cerca de la casa y escucharon a los lejos su risa sonora. Entonces dijeron: “¡Acerquémonos para escuchar lo que hablan!”. Pero tan pronto se acercaron a los papagayos, las aves levantaron el vuelo y huyeron. Los dos hombres regresaron a su casa.
Algunos días después se pusieron nuevamente camino a la casa de los papagayos. Y sucedió lo mismo que antes: nuevamente pudieron escuchar de lejos palabras y risas en la casa deshabitada, y ambos se acercaron para observar mejor a los pájaros. Entonces echaron mano de toda su destreza y atraparon al mujer-papagayo Awarmas, que de repente tomó forma humana. Luego entraron los dos hombres a la casa de esa mujer, convivieron con ella y tuvieron numerosa descendencia.
Eso fue el origen de los Achuar, así lo cuenta. Los Achuar provienen de Awarmas, por eso tienen una nariz tan grande. Si proviniéramos de la otra mujer-papagayo, Parik, tendríamos una nariz hermosa y pequeña. Así los contaban mis antepasados.
(Chumpi, Chankuap, Perú, 1991)
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